
El TOC y la duda
La característica fundamental de aquel que padece un TOC es no admitir la duda.Desea y quiere ver todo claro.
Sin embargo, la duda en él es permanente, y es por ello por lo que no puede aceptar algo que es inherente al ser humano: que la duda existe y que tenemos que vivir con ella; ya que, como apuntaba Henri- Frédéric: “El hombre que pretende ver todo con claridad antes de decidir, nunca decide”.
En el trastorno obsesivo compulsivo, la indecisión es permanente. El pensamiento es recurrente, repetitivo y doloroso: “Voy a hacer o a realizar tal cosa, pero ¿y si me equivoco?”. El “y si…” y el “a ver si…” son constantes en su vida.
“¿He cerrado la puerta o la he dejado abierta?
“¿Quiero de verdad a mi mujer o no la quiero?
“¿Me he contagiado de esta enfermedad por haberme rozado en la calle con la persona que supongo podría padecer ese mal o no me he contagiado?”
“¿Soy heterosexual como siempre he supuesto o siento inclinaciones sexuales hacia otros de mi mismo sexo?” (más…)
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Ansiedad anticipatoria en la fobia social
“Estoy tumbada en la cama leyendo un libro; empiezo a sentir cierto malestar, de repente me viene a la cabeza la imagen del hospital donde trabajo.
Mañana tendré que entrar, saludar a mis compañeros, desayunar a media mañana con alguno de ellos, me sentiré observada en todo momento, no podré ni tomarme un café porque siempre me tiembla el pulso y me lo nota todo el mundo… Cuando tenga que atender a un paciente, junto con otra compañera, lo voy a hacer fatal porque se que me estará mirando y pensando que soy una novata y una torpe…
Sigo en la cama con palpitaciones, siento nauseas, me mareo, me encuentro muy angustiada y con ganas de llorar. No puedo enfrentarme a otro día así, no quiero ir a trabajar” (más…)
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Ataques de pánico y Trastorno de angustia: un círculo vicioso
Se suele acudir al servicio de urgencias en busca de un problema fisiológico que explique esa crisis, cuando en realidad estamos ante un problema psicológico.
El ataque de pánico, suele ocurrir de forma brusca y repentina y los síntomas más habituales son: (más…)

Fobia social en la adolescencia: la importancia de un diagnóstico precoz
La fobia social es un trastorno de ansiedad que frecuentemente tiene su inicio en la adolescencia. La adolescencia es un momento crítico en la formación de la identidad y por eso es importante estar alerta ante determinados síntomas que nos puedan indicar que el adolescente tiene o está desarrollando este trastorno.
¿En que consiste la fobia social?
La fobia social consiste en un temor desproporcionado ante determinadas situaciones sociales, en las que la persona se siente observada o juzgada, críticamente por los demás. La persona tiene temor a actuar de un modo humillante o embarazoso, o que los demás perciban su ansiedad.
La evitación de las situaciones sociales temidas, la ansiedad anticipatoria que se produce antes de enfrentarse a la situación, y el malestar, son característicos de este trastorno.
Señales que nos pueden alertar de que el adolescente tiene un trastorno de fobia social.Es muy importante que los padres no confundan fobia social con timidez. Un adolescente tímido puede sentir cierto malestar en determinadas situaciones sociales y sentirse incómodo, pero esto no tiene porqué interferir en su vida cotidiana, ni afectar a su calidad de vida. Por el contrario, un adolescente con fobia social puede sentirse muy incapacitado a la hora de llevar una vida normal. A modo de ejemplo, una persona tímida que tenga que exponer un trabajo en clase, lo podrá pasar muy mal pero lo hará. El fóbico social, intentará por todos los medios evitar esa situación y si se viese obligado a hacerlo, estaría más preocupado por intentar controlar sus síntomas de ansiedad, que por el trabajo en sí.
Determinados signos en el adolescente nos pueden alertar de que nos encontramos ante un trastorno de este tipo:
– el rechazo a interactuar con sus iguales
– síntomas físicos de ansiedad como palpitaciones, enrojecimiento, sudoración, temblor, al tener que exponerse a una situación social.
– Que busque excusas para evitar ir a clase.
– Que evite ir a reuniones, fiestas, cumpleaños y que prefiera quedarse en casa.
– Que prefiera las actividades solitarias como la lectura, utilización del ordenador, televisión etc. antes que estar con amigos.
– Conductas de evitación como: intentar no contestar al teléfono cuando está en casa, evitar hacer gestiones o preguntar dudas en un comercio etc.
– Miedo a hablar con figuras de autoridad, como puede ser un profesor.
– Rehusar participar en juegos de equipo o intentar estar siempre en un segundo plano.
También es muy frecuente que verbalicen pensamientos auto-críticos del tipo: “voy a hacer el ridículo”, “van a pensar que soy tonto o raro”, “me voy a quedar en blanco y no voy a saber que decir”, “todos se van a dar cuenta de que estoy nervioso” etc.
Consecuencias del la fobia social en el adolescente.
La calidad de vida del adolescente se puede ver muy afectada por este trastorno. Nos encontramos ante una edad muy vulnerable y las consecuencias en su proceso de adaptación pueden ser muy graves.
Entre las consecuencias más habituales, nos podemos encontrar con:
– Fracaso o abandono escolar. El miedo constante a ser evaluado, a “hacer el ridículo” cuando le preguntan en clase, a las interacciones con sus compañeros o profesores… influye negativamente en la actividad académica del adolescente; esto le puede llevar a no verse capaz de enfrentarse al ámbito escolar e incluso a abandonar sus estudios.
– Los trastornos del estado de ánimo también son habituales, a consecuencia de la fobia social. En el adolescente se suele manifestar con síntomas de irritabilidad, estado de ánimo deprimido la mayor parte del día, insomnio o hipersomnia y problemas de concentración.
– Uso o abuso de alcohol u otras drogas, como un intento de paliar las dificultades o como un método para “ayudarle” a desinhibirse ante determinadas situaciones.
En los casos más severos, este trastorno puede llevar a un aislamiento social total.
En definitiva, nos encontramos ante un problema que puede tener consecuencias muy negativas en la evolución y desarrollo del adolescente. Es conveniente hacer un diagnóstico precoz del trastorno ya que, tratándolo a tiempo, se podrán evitar todos los efectos negativos que conlleva y su generalización a distintos ámbitos de la vida de la persona.
Tratamiento de la fobia social
La terapia que ha demostrado mayor eficacia para el tratamiento de este trastorno, es la cognitivo-conductual. La parte cognitiva, consiste en enseñar al paciente a detectar los pensamientos irracionales o negativos (Ej. “todos se van a dar cuenta de mi nerviosismo y se van a reír de mi”) y a confrontarlos con la realidad. De esta forma, se le irán enseñando técnicas de “reestructuración cognitiva”, para modificar valores y creencias, que están entorpeciendo la calidad de vida del adolescente.
En cuanto a la parte conductual, es muy importante el entrenamiento en habilidades sociales, para ir ampliando el desarrollo de nuevas conductas adaptativas. Ejemplos de estas habilidades pueden ser: iniciar y mantener conversaciones, defender sus propios derechos, pedir favores, hacer o admitir cumplidos etc. También son indispensables en el tratamiento de la fobia social, las técnicas de exposición, donde se irán abordando de manera gradual y progresiva las situaciones que producen miedo y ansiedad.
Es fundamental que el tratamiento lo realice un psicólogo especialista en psicología clínica, que esté altamente entrenado en el manejo de estas técnicas
Afortunadamente, con las técnicas y la terapia psicológica adecuada, el pronóstico de la fobia social es bueno y se puede observar una mejoría a las pocas semanas de haber iniciado dicho tratamiento.
Autora: Silvia García Graullera — Psicóloga especialista en Psicología Clínica, directora de PSICIA · Centro de Psicología Científica Aplicada.
Silvia acompaña a personas que atraviesan procesos emocionales complejos, ofreciendo apoyo psicológico basado en la evidencia clínica.
Conecta con ella en LinkedIn o visita su perfil profesional en Google.

Psicología clínica. Trastornos psicológicos y prejuicios
La psicología clínica es la rama sanitaria de la psicología, que se ocupa fundamentalmente de la evaluación, diagnóstico, tratamiento e investigación en el ámbito de los trastornos psicológicos o mentales.
Casi todos conocemos o tenemos cerca a alguien que padece un trastorno psicológico. Esto se debe a dos factores: el primero es que están aumentando los casos considerablemente como, por ejemplo, los trastornos de ansiedad y el segundo, a que las personas cada vez hablan con mayor normalidad de estos temas.
Se hace cada vez más necesario desestigmatizar los trastornos mentales, tendríamos que intentar derribar falsos prejuicios para empezar a detectar problemas que cada vez son más comunes en nuestra sociedad.
La Organización Mundial de la Salud estima que una de cada cuatro personas desarrollará un trastorno mental o de conducta a lo largo de su vida.
Los problemas psicológicos se pueden solucionar o controlar con un tratamiento adecuado y gracias al cambio de mentalidad que se empieza a producir en la sociedad, las personas afectadas de un trastorno de este tipo, podrán sentirse más apoyadas y comprendidas por su entorno y podrán empezar a normalizar su vida con mayor rapidez.
Falta todavía mucho camino por recorrer, pero esperemos que en poco tiempo uno se sienta igual de libre en poder decir que tiene un trastorno obsesivo compulsivo, como en poder decir que tiene un trastorno digestivo.
Autora: Silvia García Graullera — Psicóloga especialista en Psicología Clínica, directora de PSICIA · Centro de Psicología Científica Aplicada.
Silvia acompaña a personas que atraviesan procesos emocionales complejos, ofreciendo apoyo psicológico basado en la evidencia clínica.
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La cárcel de la Agorafobia
La palabra Agorafobia procede del griego “Agora” (plaza) y “Phobos” (fobia) y básicamente se caracteriza por el miedo intenso a los espacios abiertos o a los lugares en los cuales puede ser difícil (o embarazoso) escapar, en el caso de tener un ataque de pánico o síntomas similares.
El temor y la angustia que sufre una persona con este trastorno de ansiedad, hace que se eviten los espacios abiertos, los túneles, los puentes, los lugares concurridos como grandes almacenes, teatros, conciertos, campos de fútbol etc. o un medio de transporte del que no se pueda salir rápidamente.
Cuando la persona se enfrenta a la situación temida, o simplemente por el hecho de pensarlo, puede empezar a tener una serie de síntomas como taquicardia, presión en el pecho, sensación de ahogo, mareos, desmayos, sensación de irrealidad etc. Todo ello hace que muchas personas con agorafobia no puedan salir de su casa sin ir acompañadas y en los casos más graves, ni siquiera puedan quedarse solas en su domicilio. (más…)
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El perfeccionismo y la constante insatisfacción
El perfeccionismo, en su forma patológica, es la creencia de que todo lo que se hace y se piensa ha de ser perfecto. No puede existir alrededor del perfeccionista algo que presente una mínima imperfección o no roce lo absoluto. En el supuesto de no ser así, como él lo tenga establecido en su mente, la ansiedad, frustración y desesperación que le genera, le resulta insoportable de sobrellevar.
Por todo ello, no acepta jamás el fracaso (lo que él considera como fracaso) ni el ridículo (lo que él considera como ridículo). Toda persona debe tender a realizar las cosas lo mejor posible y a cumplir los objetivos que se haya marcado; pero de ahí, a no aceptar bajo ningún concepto que las cosas no salgan como las ha concebido, hay un trecho que va desde lo normal a lo patológico.
Decía Kant que es necesario persuadirse de la existencia de Dios, pero no es necesario demostrar que Dios existe. Este último párrafo de la máxima kantiana, era lo que hacía sufrir a aquel catedrático de filosofía pura, de una universidad. Decía que no podía vivir sin demostrarse a sí mismo y a los demás que Dios existe. “Es que quiero saberlo. Es que quiero saber exactamente qué hay después de la muerte. Tengo que conocer en vida en qué consiste el Más Allá. Como filósofo sé que lo que pretendo es prácticamente imposible, pero la imposibilidad no la acepto. El concepto de imposibilidad no cabe en mi cabeza; he de saberlo, he de palparlo, he de conocerlo. Pero eso me lleva a pensar que lo que deseo es lo absoluto y por otra parte y filosofando, sé que lo único absoluto es que todo es relativo, excepto Dios. Y si Dios es lo absoluto, pretender llegar a lo absoluto y a su conocimiento, es tanto como pretender alcanzar a Dios. Soy un ser limitado, pero esa limitación no la acepto y por ello sufro. Es algo parecido a comenzar una carrera de fondo donde no existe una meta. Corres y corres, pero nunca llegas”.
El perfeccionismo se presenta en algunos estudiantes de Primaria, Secundaria, Bachillerato, universitarios, opositores, trabajadores, cualquiera que sea su trabajo, en el que han de controlarlo todo. No pueden permitirse desconocer o no conocer a la perfección cuestión alguna. (más…)
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