
Escrúpulos de conciencia en el Trastorno obsesivo compulsivo
Una de las características del TOC es el sentimiento de culpa que mantiene de manera constante la persona que padece una obsesión.
Es así, en términos generales, sea cual sea el TOC; pero de una forma mucho más persistente cundo se trata de los escrúpulos de conciencia en materia religiosa. Por lo general, esta forma de pensar se presenta en ciertas personas creyentes, religiosas y practicantes de su religión.
Caso real:
“¿Esta acción mía es constitutiva de pecado o no lo es?”
Para que el pecado exista deben coexistir la libertad en la acción y la voluntariedad (querer hacerlo).
“¿Yo quise hacerlo?, no lo tengo claro, pero por si acaso necesito del perdón de Dios y para el perdón requiero el acto de confesión. Voy a confesar. Padre me acuso de…”
Una vez terminado el relato al confesor, el sacerdote le perdona y le da la absolución. Está perdonado y para siempre. Pero al obsesivo no le sirve porque no es que dude del sacerdote, ni de su poder para perdonar…
Duda de sí mismo: “¿Lo he contado bien?, ¿me ha entendido el sacerdote?, ¿estoy arrepentido de verdad?, ¿y si en el momento del hecho en sí, yo tenía otras intenciones y no se lo he contado al confesor?, ¡Ay Dios mío, a ver si ahora he vuelto a pecar!, yo no quiero pecar, pero ¿y si me he guardado algo sin darme cuenta y no lo he dicho en la confesión?, he de volver otra vez al mismo sacerdote y contárselo con todo detalle”.
De nuevo vuelta a empezar. El mismo sacerdote con paciencia y bondad escucha otra vez el mismo relato con más matices. La escena se repetirá una y otra vez y pasará mucho tiempo, a veces años. El sacerdote le dice siempre lo mismo: “Haya sido como haya sido, Dios te ha perdonado. Él sabe de tus intenciones. Déjalo ya. Te ha perdonado y basta. Ve tranquilo”.
Pero no se irá tranquilo. Seguirá con su angustia. Se creará nuevas versiones de los hechos. Dudará si lo ha relatado bien o no, se cuestionará si la intencionalidad era entonces como él la considera ahora. La duda y el sentimiento de culpa siguen siendo persistentes, a pesar de la absolución. La confesión no es la solución.
A cualquiera que no esté familiarizado con el trastorno obsesivo compulsivo le costará entender la actitud y el sufrimiento de esta persona. Por el contrario, aquel que sufra o haya sufrido un TOC entenderá perfectamente el padecimiento, la duda y ese vivir angustioso de aquel que no encuentra salida a ese túnel porque ni siquiera ve una luz al fondo, que anuncie el fin de la pesadilla.
Sin embargo, el trastorno obsesivo se puede solucionar y la conciencia escrupulosa convertirse en una conciencia recta. El obsesivo- escrupuloso puede encontrar su libertad…
Autora: Silvia García Graullera — Psicóloga especialista en Psicología Clínica, directora de PSICIA · Centro de Psicología Científica Aplicada.
Silvia acompaña a personas que atraviesan procesos emocionales complejos, ofreciendo apoyo psicológico basado en la evidencia clínica.
Conecta con ella en LinkedIn o visita su perfil profesional en Google.
Related Posts
Fobia social en la adolescencia: la importancia de un diagnóstico precoz
La fobia social es un trastorno de ansiedad que frecuentemente tiene su inicio en...
Trastorno explosivo intermitente
La característica fundamental de este trastorno es la aparición de episodios...


